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 Lista de descubrimientos e inventos del XIX

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Lady Elwen Storm
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Mensajes : 106
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MensajeTema: Lista de descubrimientos e inventos del XIX   Sáb Ene 15, 2011 12:26 am

Acero
Alumbrado de gas
Anestesia
Antisépticos
Ascensor
Aspiradora
Aspirina
Avión
Barcos de vapor
Barredor de alfombras
Batería recargable
Bicicleta
Bomba de agua
Cadena de montaje (concepto nuevo de máquinas que hacen otras máquinas)
Cemento Pórtland
Cerilla
Cianotipo
Cine blanco y negro
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Cinematógrafo
Cirugía plástica
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Daguerrotipo
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Maquina de coser
Máquina de escribir
Maquina registradora
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Motor de gas
Motor de gasolina
Motor explosión 4 tiempos
Neumáticos
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Ondas de radio
Pajitas para beber
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Radiación ultravioleta
Rayón
Rayos gamma
Rayos x
Refrigerador comercial
Revolver
Rotativa de periódicos
Sellos
Semáforos
Silla de dentistas
Sismógrafo
Sistema Braille
Submarino
Telefax
Teléfono
Telégrafo
Teletrófono
Termoelectricidad
Termómetro clínico
Termostato
Torpedo
Transparencias (diapositivas)
Turbina de vapor
Turbina hidráulica
Vacunas
Ventilador eléctrico
Vitascopio
Vulcanización

Después en cada post podemos poner la información pertinente a cada elemento. Por ejemplo, podemos hablar de cómo se desarrolló la heladera... Wink Proximamente, más info!!!
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VahlSanders
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MensajeTema: Re: Lista de descubrimientos e inventos del XIX   Dom Ene 16, 2011 1:41 pm

Me siento obligado a añadir el invento Victoriano de mayor impacto en la vida diaria de todo el mundo desde ése entonces en adelante:

El papel higiénico
Inventado en su forma moderna en 1857 por el Inventor Neoyorquino Joseph C. Gayetty y comercializado con absoluto y rotundo éxito (gracias a dios y todos lo cielos) desde entonces hasta hoy. Smile
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Lady Elwen Storm
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MensajeTema: Re: Lista de descubrimientos e inventos del XIX   Dom Ene 16, 2011 11:21 pm

ajajajaj sí, sabía de eso, y en el principio hubo escrúpulos... pero afortunadamente la necesidad pudo más y podemos disfrutarlo, jajaj!!!!
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Lady Elwen Storm
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MensajeTema: Re: Lista de descubrimientos e inventos del XIX   Dom Ene 16, 2011 11:28 pm

(Extraído del foro de la Sociedad Victoriana Augusta, donde estoy también como miembro).

Como dije, vamos a ver cómo fue el origen de algo tan elemental como la heladera/refrigerador..

Hasta el siglo XIX el enfriamiento de los alimentos se había hecho de forma manual.

La gente enfriaba alimentos en arroyos fríos o cuevas profundas. Las primeras bodegas fueron hoyos cavados en el suelo, forrados con madera o paja y cubiertos con hielo o nieve que se encontrara en el lugar o que se trajera de montañas cercanas.

En la Inglaterra del Siglo XVIII, los sirvientes de los ricos recogían hielo durante el invierno; las láminas eran empacadas en sal, envueltas en tiras de franela y almacenadas bajo tierra en casas de hielo subterráneas, para conservarlas congeladas hasta el verano, cuando las bebidas frías eran un verdadero lujo

Al principio del siglo XIX, los ingleses comenzaron a usar las cajas de hielo o neveras. El hielo natural era recolectado, distribuido y usado tanto en el comercio como en los hogares hasta mediados de ese siglo.

Cajas de madera forradas con hojalata o zinc y aisladas con variados materiales que incluían corcho, aserrín y algas marinas eran usadas para mantener los bloques de hielo y refrigerar la comida entre ellos. Una charola de escurrimiento recogía el agua derretida y debía ser vaciada diariamente.

Pero no fue hasta 1800 que se acuñó el término “refrigerador” por Thomas Moore, un ingeniero de Maryland, Estados Unidos. Su artefacto era lo que hoy llamaríamos una hielera, que consistía en un tina de cedro, aislada con una piel de conejo llena de hielo, que rodeaba un contenedor metálico. Moore la diseñó para transportar mantequilla a la cercana capital, Washington D.C.

El primer avance fundamental que se dió para mecanizar los sistemas de refrigeración fue dado por el Dr. William Cullen, un escocés de la Universidad de Glasgow, que en 1784 consigió crear hielo mediante la evaporación de éter en un recipiente semivacío. Sin embargo, como suele pasar en muchos casos con los avances cientificos no usó sus descubrimientos para ningún propósito práctico, ya que no le dió importancia.

El siguiente paso importante fue dado en 1800, por Michael Faraday que consigió licuar amoníaco para provocar enfriamiento.

Antes de seguir con la historia de la refrigeración es importante que sepais que fue lo que consigió Faraday, precursor de la leyes de la termodinámica sin el saberlo.

El sistema propuesto por Faraday era el siguiente: supongamos que tengo un circuito cerrado dentro del cual hay un líquido. Si disminuyo la presión, éste se enfría mucho y se evapora, convirtiéndose en gas. A continuación, pongo en contacto el gas frío (a través del circuito) con el interior de un recipiente a temperatura ambiente: el gas se irá calentando mientras el interior del recipiente se enfría. Acto seguido el gas, siguiendo el circuito, sale del recipiente y se comprime, con lo que se condensa y se calienta mucho. Este líquido caliente se pone en contacto con el exterior, con lo que el exterior se calienta y el líquido se enfría. A continuación, el líquido se lleva al principio del proceso: se expande, se enfría y se convierte en gas, etc.

La idea es simple pero genial: hacer que el refrigerante se comprima fuera del recipiente, con lo que se calienta, pero que se expanda dentro del recipiente, con lo que se enfría, y moverlo entre uno y otro estado. De ese modo, puede hacerse que el exterior esté cada vez más caliente y el interior cada vez más frío, algo que, hasta entonces, parecía antinatural.

Ya sabeis que esto se debe a que cuando los gases se expanden se enfrían y cuando se comprimen se calientan, ya que aumenta su energía cinética.

Y según uno de los principios de la termodinámica si dos sustancias en contacto se encuentran a diferente temperatura, una de ellas emitirá más calor y calentará a la más fría. El equilibrio térmico se alcanza cuando ambas emiten, y reciben la misma cantidad de calor, lo que iguala su temperatura (un ejemplo práctico es cuando añadimos hielo a una bebida caliente, el hielo se deshace y la bebida se enfria porque se produce un intercambio de temperatura).

Estos principios fueron los que se aplicaron para el desarrollo de los primeros sistemas mécanicos de refrigeración, que sufrieron una revolución en el siglo XIX.

En 1805 Oliver Evans presentó en Filadelfia el diseño de una máquina que funcionaba por compresión de eter en un circuito cerrado, por eso se le considera el inventor del refrigerador aunque nunca llegó a llevar su diseño a la práctica.

En 1834, Jakob Perkins, modificando algunas partes del diseño de Evans, obtuvo la primera patente de un sistema de refrigeración que conseguía fabricar hielo, aunque ningún fabricante se interesó por el invento entonces.

Años más tarde, John Gorrie, un médico especialista en enfermedades tropicales, construyó un sistema de refrigeración basado en el de Evans para fabricar hielo que enfriara el aire de las habitaciones del hospital donde trabajaba para poder aliviar los sintomas de sus pacientes de fiebre amarilla. Por eso también se le considera el padre del aire acondicionado. Tanto se obsesionó con el tema de la refrigeración que en el 6 de mayo de 1851, obtuvo la Patente N º 8080 de una máquina para hacer hielo. Como suele pasar con estas cosas, lo tacharon de loco por querer competir "con Dios" y murió pobre y arruinado.

Máquina de hacer hielo, diseñada por John Gorrie:



En 1848 Alexander Twining comenzó a experimentar con la refrigeración por compresión, consiguiendo sus patentes entre 1850 y 1853. Se cree que fue el primero en iniciar la comercialización de los sistemas de refrigeración en Estados Unidos alrededor de 1856.

En 1855, el escocés James Harrison (aunque afincado en Australia) consigue la patente para la fabricación de un frigorífico que funcionaba por compresión de eter. En 1857, Harrison lleva a la práctica su diseño y es el primero en fabricar un frigorífico industrial cuyo destino era la industria cervecera y cárnica

Unos años después, en 1859, aparece la primera máquina frigorífica por absorción, inventada por el francés Ferdinand Carré. Sus primeros diseños utilizaban agua, pero después les añadió amoníaco (como los actuales frigoríficos de gas butano que funcionan con agua y amoníaco).

Las máquinas de hacer hielo de Mr. Carré, causaron furor en la exposición de Londres, como cité anteriormente, y por ello podemos disfrutar hoy en día de una detallada descripción.

Hasta 1850 se desarrollaron dos sistemas de refrigeración, unos por compresión y otros por absorción. En los de compresión como bien dice la palabra la transferencia de temperatura se hace por compresión de gases (los frigoríficos domesticos actuales usan este método) y los de absorción funcionan por la absorción de temperatura de un líquido al evaporarse, habitualmente amoníaco (éste último método se usa en algunos frigoríficos industriales y en los frigorificos de butano, que se usan en aquellas casas donde no hay electricidad). En la exposición de Londres de 1862 el método más utilizado fue el de absorción, ya que los compresores utilizados por aquel entonces aún no estaban muy desarrollados. Os dejo un extracto de la explicación de dichos artilugios sacado del libro "Estudio de los objetos que en la exposición de Lóndres del año 1862 tenían relación con las aplicaciones de las ciencias físicas" escrito por D. Eduardo Rodriguez y editado en Madrid en la imprenta nacional en 1865:

Citación :
MÁQUINAS DE HACER HIELO.
Carre , de París, núm. 1.191. Los aparatos más importantes de los expuestos en Londres con el objeto de fabricar hielo, ó más bien de producir frío para diferentes aplicaciones, han sido sin duda los de Mr. Carré, tanto por su efecto como por lo ingenioso de la disposición y construcción de ellos.

Debemos á la amabilidad del inventor todos los datos y dibujos necesarios para el conocimiento de la marcha y detalles de estos aparatos, que hemos visto funcionar, y por eso vamos á darlos á conocer con alguna detención. El principio en que están fundados os el siguiente: cuando un líquido se convierte en vapor necesita tomar una cantidad de calórico que hace latente, y este calórico le toma de los cuerpos inmediatos: si hay un foco calorífico que pueda darle, la evaporación se hace á expensas del combustible, pero si no hay este foco calorífico, el calor será dado por los cuerpos que rodean al líquido que se evapora, produciéndose en éstos una baja de temperatura proporcionada al número de calorías tomadas por el vapor.

En los aparatos de Mr. Carré así sucede ; pero antes de llegar á esto, y después de logrado, son necesarias otras operaciones. Un líquido que contiene en disolución otro cuerpo muy volátil, se calienta, y éste último se desprende en estado de vapor; éste se convierte en líquido y en tal estado pasa á reducirse otra vez á vapor, produciendo el frío que hemos dicho debe resultar en los cuerpos que lo rodean; el vapor formado vuelve á reunirse con la primera agua que le contenía, se disuelve en ella, y calentado de nuevo, se vuelve á convertir en vapor para seguir trasformándose, como hemos dicho.

Los resultados pueden obtenerse de una manera continua ó intermitente, y por eso los aparatos son de dos clases. Vista en general la marcha de las operaciones, vamos á describir en detalle el modo cómo se efectúan y la disposición de los aparatos, empezando por los que funcionan de una manera continua.

La primera parte es una caldera de hierro, metal de que están construidas todas las demás partes del aparato: esta caldera, enteramente cerrada, es cilíndrica, de 4m,2 de altura y Om,4 de diámetro; su capacidad de 150 litros, y contiene sólo de 80 á 90 de una disolución muy concentrada de amoniaco: la mitad inferior está dentro del hornillo y el hogar se halla debajo de ella; la mitad superior está a! aire y contiene una serie de recipientes, unos debajo de otros, y sirven para que los vapores desprendidos, ¡que los tienen que atravesar, se condensen en parte; como el amoniaco es más volátil que el agua, los vapores condensados serán de agua en su mayor parte y el vapor de amoniaco saldrá más rectificado. La temperatura que se da á la caldera es de 130o, de modo que el vapor, si fuera sólo de agua , tendría la presión próximamente de 3 atmósferas, pero como es de amoníaco y agua sube, según se ha podido observar, á 8 atmósferas: un manómetro unido á la caldera indica esta presión : lleva además aquella un aparato indicador de nivel y válvula de seguridad.

El vapor así formado pasa por un tubo colocado en la parte más alta de la caldera a un aparato llamado liquefactor: éste se compone de una caja rectangular que contiene en su interior cuatro serpentines colocados en posición horizontal, y á una distancia entre sí de medio decímetro: éstos empiezan en otra caja horizontal contenida en el extremo anterior de la primera y están formados de tubos rectos acodados para unirse á los siguientes y con la suficiente inclinación para que el líquido que se forma en ellos corra sin detenerse por las tres vueltas de que se componen , hasta una caja igual á la de entrada y á la parte opuesta donde se reúne el líquido de los cuatro serpentines: cada tubo de los que forman estos tiene 1m,50 de longitud, y por tanto, el gran recipiente tiene las dimensiones necesarias para contenerlos y recibir una cantidad de agua que se renueve para que su temperatura no pase de 30°, tomándola de otro recipiente colocado encima.

El vapor de amoniaco y agua que llega desde la caldera á los serpentines se condensa por efecto del frío que produce el agua exterior unido á las 8 atmósferas de presión á que se encuentra el interior del aparato, y resulta por tanto una cantidad de amoniaco líquido bastante concentrado. Desde la caja donde se reúne el amoniaco líquido pasa éste á un recipiente llamado distributor; si entrara en cantidad demasiado grande ó muy pequeña, y no con igualdad en el recipiente donde ha de producir el frío, no marcharla el aparato de una manera regular, y habría pérdida de efecto ó de tiempo; por eso pasa á este distributor que tiene una especie de válvula cerrada por medio de un flotador que el mismo líquido hace más pesado cuando es necesario, y de esta manera pasa con regularidad. Desde aquí un tubo le conduce al congelador; este tubo tiene una llave para arreglar el paso del líquido, pues la menos de 8 atmósferas que trae de la caldera se ha de reducir á una para facilitar la evaporación; además, á pesar del distributor el líquido pasaría con mucha fuerza al congelador y no se convertiría en vapor convenientemente; la llave más ó menos abierta permite sólo la entrada del liquido necesario.

El congelador varía de forma según el efecto que debe producir; pero es necesario que haya una fácil circulación para líquido y vapor, y que las superficies que se han de enfriar estén bañadas por el líquido que se evapora, y sean de la mayor extensión posible; si se trata de helar el agua, es una caja que contiene varios tubos ligeramente cónicos en los que entran otros que contienen el agua que debe congelarse; logrado el objeto, se sacan éstos, y colocándolos invertidos sale el hielo fácilmente golpeando un poco. El vapor formado es necesario que vaya saliendo y sea absorbido para dejar espacio libre, que pueda contener nuevas cantidades, y para esto tiene el congelador un tubo de gran diámetro en su parte superior que da salida á este vapor y le conduce á un recipiente de absorción donde encuentra líquido que le disuelve: este líquido viene de la caldera misma, y para ello en la parte inferior de ésta hay un tubo que toma el líquido más pobre de amoniaco, porque es el de la parte más baja, y porque según la disposición interior de la misma caldera debe ser así; el líquido tomado por este tubo entra en el interior de un serpentín contenido en un vaso llamado el cambiador de temperatura; á este vaso llega líquido frío que quita el calor al que sale de la caldera; continuando el líquido salido de ésta por el serpentín pasa á otro serpentín contenido en otro nuevo vaso que es también cambiador de temperatura ó sea un complemento del primer cambiador, y de aquí ya frío á 25 grados próximamente pasa al recipiente de absorción, cayendo por la parte superior en forma de lluvia ; allí hemos dicho que llega el vapor que sale del congelador y en , centrándose con esta agua se disuelve en ella y deja el vacío necesario para que se formen nuevas cantidades de vapor en el congelador.

Pero en esta disolución del vapor hay un cambio de estado, pues el amoniaco gaseoso se hace líquido y por lo tanto se produce calor; para evitar que éste sea al cabo en mucha cantidad pasa por el interior del recipiente de absorción un tubo en serpentín por el que circula agua fría tomada del recipiente colocado encima del liquefactor la cual absorbe el calor producido. El líquido ya cargado de amoniaco sale á un pequeño recipiente donde le toma una bomba aspirante é impelente que lo hace pasar por los cambiadores de temperatura donde se calienta , tomando el calor que trae el líquido salido de la caldera y enfría á éste: después ya caliente y siempre impelido por la bomba pasa por un tubo que va á parar á la parte superior de la caldera , cayendo por los recipientes que encuentra en ella, y sirviendo para rectificar más los vapores que suben, abandonando también parte de su amoniaco; por eso el líquido del fondo de la caldera es el menos amoniacal.

Esta es la marcha de las operaciones en el aparato que funciona de una manera continua. Si su objeto es formar hielo, cuando el agua colocada en el congelador está solidificada se saca y reemplaza con otra líquida sin suspender la marcha del aparato. Supone el autor que en estas operaciones cada kilogramo de hulla se convierte en 8 á 15 de hielo, según las circunstancias ; para apreciar hasta qué punto es cierto este dato seria necesario recogerle en la práctica, pues los cálculos que pudieran hacerse tienen muchas causas de error: fijando en 90 litros el líquido de la caldera se tendrá el peso variable según la cantidad de amoniaco, pero si suponemos agua pura serán 90 kilogramos que hay que elevar de la temperatura á que se encuentren antes de la operación á la del 30°; si contamos que sean 115 los grados que debe subir serán 10.350 las calorías necesarias, pero el calor latente de la cantidad de vapor que se forme aumenta este número, y como no se puede calcular el aumento sino con mucho error y por causa de las siguientes operaciones, también resultan cantidades de calor muy variables y pérdidas, no es posible determinar por el cálculo ni el combustible ni el efecto producido: añádase además que el líquido al volver á la caldera, después de la circulación, trae una temperatura variable con la marcha de las demás operaciones y hasta con la temperatura exterior, lo cual hace variar también el calor que antes hemos calculado.

Para producir una temperatura dada en el congelador, tampoco es fácil calcular con exactitud ni la cantidad de líquido que se ha de evaporar en la caldera ni el tiempo que durará la operación, porque el vapor de amoniaco se encuentra mezclado con más ó menos cantidad de vapor de agua , lo cual es una causa de error para el cálculo; además la absorción ó disolución de estos vapores en el liquido que viene de la caldera, se hace en muy diferente cantidad según el grado de saturación en que se encuentre este líquido: por otra parte, el modo de conducir las operaciones, las diferentes temperaturas que toma el líquido en los enfriamientos y caldeos que sufre, y otras circunstancias que concurren en Ja complicada marcha de la operación general , son causas que harían distar mucho de la verdad los cálculos que pudieran hacerse; no hay más que la práctica para poder decidir, y ésta con una buena inteligencia en la manera de conducir la operación y hasta en cada distinta localidad.

La fuerza precisa para la bomba también necesita combustible ú otro agente que variara en los diferentes puntos, no siendo tampoco posible el cálculo exacto de la cantidad de aquella para producir un efecto dado en estos aparatos.

El agua para los enfriamientos que la necesitan, dice el autor que es de 10 á 12 litros por kilogramo de hielo obtenido ; pero de este cálculo diremos lo mismo que de los demás. Todavía serán más complicados y sujetos á error estos mismos cálculos si el aparato se emplea para producir otro efecto diferente del de helar agua, porque aun será menos fácil fijar los datos del problema con exactitud; pero podemos decir que estos aparatos han producido buenos resultados en todos los casos en que se han aplicado hasta el día y serán sin duda de grande utilidad en muchas industrias, además de la de fabricar hielo, como en cristalizaciones de sales, en la purificación del agua del mar, en las fábricas de cerveza, conservación de alimentos y otros muchos casos.

Los aparatos de fabricación intermitente, llamados también aparatos domésticos, son más sencillos y de más fácil manejo. Se componen de un recipiente cerrado que contiene, como los del sistema continuo, una disolución concentrada de amoniaco: un ancho tubo sale desde su parte superior y se une en la más alta á otro tubo de menos diámetro unido á un segundo recipiente menor que el primero y también cerrado; en éste hay una válvula de seguridad.

Para hacer funcionar el aparato se coloca sobre un hogar el primer recipiente ó sea el que contiene la disolución de amoniaco, y el segundo dentro de un cubo de agua: con el calor del hogar, el líquido se evapora y pasa por los tubos al segundo recipiente; enfriado en él por el agua exterior, y ayudado por la presión creciente con la temperatura, se convierte en líquido: cuando la mayor parte del amoniaco se ha evaporado hay que retirar el aparato del fuego y poner en un cubo de agua fría el recipiente que se había calentado; en tal caso, los vapores que contiene este recipiente se condensan y caen en el agua, produciéndose un vacío que atrae nuevos vapores formados en el segundo recipiente del amoniaco líquido que hay en él; éstos se disuelven en el agua del primero y forman nuevo vacío que hace continuar la evaporación del mismo modo: el frío producido por la evaporación del amoniaco en el segundo recipiente, es el que se aprovecha para congelar agua, hacer bebidas heladas ú otros usos, y para esto se disponen los aparatos de dos modos, llamándolos de congelación interior ó exterior: los primeros tienen dispuesto el segundo recipiente de modo que se coloca dentro del líquido que se ha de enfriar, y que está contenido en otro vaso mayor: en los segundos ó de congelación interior, el recipiente está formado de dos troncos de cono entre los cuales se forma la capacidad cerrada que contiene el amoniaco, y en el cono interior se coloca el vaso que contiene el líquido que se ha de enfriar, envolviendo el recipiente por el exterior con cuerpos malos conductores, paño, paja, etc.

No es posible tampoco en estos aparatos hacer cálculos de alguna exactitud; sólo la práctica , como en los continuos, puede proporcionar datos que sean verdad; pero el manejo es sencillo, los resultados prontos y fáciles de obtener, llenando por tanto perfectamente su objeto. No hay pérdida de amoniaco cuando los aparatos están en buenas condiciones; pero si una causa accidental hace que se marche, puede reponerse fácilmente. Concluiremos presentando los datos que se encuentran en los prospectos publicados por el mismo fabricante, en los cuales se hallan también los precios, pero no podemos decir si hay exactitud en estos datos, porque no hemos podido comprobarlos. Gastan los aparatos continuos 10 á 12 litros de agua fría picada kilogramo de hielo que producen, y un kilogramo de hulla quemado, da de 8 á 15 kilogramos de hielo.

(sigo...)
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Lady Elwen Storm
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MensajeTema: Re: Lista de descubrimientos e inventos del XIX   Dom Ene 16, 2011 11:39 pm

Pongo una imagen para que vean cuánto costaban estos refrigeradores:



Análisis del valor del franco en el tiempo, pasando a euros actuales:

- un franco en 1803 costaría alrededor de 2,07 €
- un franco en 1830 costaría alrededor de 2,20 €
-un franco en 1850 costaría alrededor de 2,53 €
- un franco en 1860 costaría alrededor de 1,99 €
- un franco en 1900 costaría alrededor de 2,37 €



Como referencia, en 1835:

La clase burguesa acomodada podía disponer de unos 6000 a 10000 francos al año (11940- 19.900 euros/año)

La clase trabajadora como carpinteros, albañiles, etc., unos 1194 a 1990 euros al año.

Medio kilo de pan costaba en 1857, 1.22 francos (2.42 euros actuales)
Medio kilo de carne costaba en 1857 0.55 francos (1.1 aprox en euros)

Al día un albañil en 1857 podía ganar unos 4.5 euros actuales...


Así con todo pueden darse una idea del alto valor que tenían estos frigoríficos, de modo que muy pocos podían obtenerlos.

Otros proyectos de refrigeración:

Siebe, de Lambeth (Inglaterra), núm. 1.986. Fundada en el mismo principio que las anteriores, pero muy diferente, ha presentado este expositor otra máquina para fabricar el hielo en grandes cantidades.

En ella el liquido volátil es éter que se evapora y produce frío en el interior de un recipiente lleno de agua saturada del sal común (cloruro de sodio); esta agua puede llegar á la temperatura de 10 grados bajo cero sin congelarse, y cuando está suficientemente fría, pasa á un recipiente ó larga caja cerrada en donde se colocan otras cajas chatas metálicas llenas desagua, que se congela en ellas por presentar mucha superficie en contacto con el líquido frío; los vaporas de éter formados, pasan de nuevo después de condensarse al primer recipiente de donde salieron, y continúa la operación.

La cantidad de hielo producido por la máquina expuesta era en cada operación la correspondiente á 269 gallones de agua. Poco exactos serian los cálculos que pudieran hacerse sobre el efecto de esta máquina, y por tanto no es posible compararla con la de M. Carre sino después de conocidos los resultados por la práctica; en la inglesa es la bomba el principal agente, y en la otra es el calor ayudado también con la bomba; pero aunque en la primera parece más sencilla la operación, se cree que la de M. Carré produce el hielo algo más barato: no podemos decir si esto es cierto.

Simpson, de Londres, núm. 1.989. Un pequeño aparato ha expuesto este fabricante para helar aguas y bebidas ó sorbetes, y enfriar vinos; se compone de un recipiente con su tapa cubierto por el exterior de un cuerpo mal conductor; dentro tiene un disco con agujeros por los que pasan las botellas, y además otros más pequeños; está unido á un vástago que atraviesa la tapa del recipiente: una mezcla frigorífica, que puede ser cualquiera, se coloca en él con las botellas ó moldes que deben enfriarse y el disco por cuyos agujeros pasarán aquellas; cerrado el recipiente se sube y baja el disco por medio del vástago y se agita la mezcla que produce un efecto pronto.

Los moldes para helar el agua son cilíndricos, lisos ó estriados, ó pueden ser de cualquier forma, siempre que ésta sea tal que permita la salida del agua después de congelada: cuando estos moldes han de contener un líquido que necesita agitarse, tienen un disco pequeño que entra en ellos, unido á un vástago que por medio de pequeñas traviesas está también unido al vástago principal; de este modo al agitar la mezcla frigorífica se agitan los líquidos que contienen los moldes.

Aunque son antiguos estos .aparatos, considerados en general, presentan los expuestos alguna variación en su modo de funcionar y son sencillos: sus precios en Londres, según sirven para enfriar botellas sólo ó tienen congeladores para agua ó sorbeteras, y si son para 3 ó 4 botellas, varían entre 3 y 11,50 libras.

Este mismo expositor ha presentado aparatos para conservar alimentos ú otros cuerpos que necesiten baja temperatura; son unas cajas ó armarios de hierro galvanizado con dobles paredes y forradas de madera al exterior; entre las dobles paredes se pone hielo ó la mezcla frigorífica y en el interior resulta baja temperatura; en la parte superior hay una tapa, si no tienen puertas, y encima de ella se pone también hielo, cubriéndole con otra tapa. Construidas del mismo modo, pero variando la forma y tamaño, ha presentado el mismo expositor unas mantequeras que pueden conservar bastante tiempo la manteca sin que se rancie: algunas de éstas eran de metal blanco, arcilla ó cristal y formaban un objeto presentable en una mesa de lujo

Wenham
, de Londres, núm. 6.246, ha expuesto los mismos aparatos que el anterior Simpson, y además otros para helar, en los que se agita el líquido de diferente manera; tienen para ello dentro del vaso en donde está el líquido que se ha de enfriar una paleta en forma de bastidor atravesado por listones y unido á un eje; éste termina en la parte superior en un manubrio que sirve para dar movimiento de oscilación al bastidor.

También ha presentado un armario para enfriar, cabinetrefrigerator, formado de paredes y tapas dobles de madera ó de malos conductores; en su centro tiene una pared hueca que le divide en dos verticalmente, y en este hueco se pone hielo ó una mezcla frigorífica: colocados en basares que hay en el interior los cuerpos que se han de conservar, y bien cerradas las puertas, el aire interior toma una temperatura muy baja y se mantienen sin alteración los cuerpos por mucho tiempo: el hielo ó mezcla frigorífica se renueva por la parte superior sin abrir el armario, y el agua resultante sale por una llave colocada en la parte inferior. Estos armarios son de diferentes tamaños: los del número 1 tienen 1 pié 3 pulgadas por 2 pies y por 1 pié 9 pulgadas, y valen 9 libras, y los del núm. 7, de 6 pies, por 6 pies y por 2 pies 6 pulgadas, valen 50 libras: las medidas son inglesas.

Keith, de Londres, núm. 6.126, ha presentado también aparatos para helar y conservar. Los de helar difieren poco de los explicados antes; sin embargo, en las sorbeteras coloca unas paletas que giran con un manubrio y en los enfriadores de botellas coloca éstas sobre un fondo que se mueve por medio de un eje y su manubrio. Fabrica aparatos para enfriar líquidos; el recipiente al que llega el líquido por un embudo exterior está envuelto por otro recipiente que contiene el hielo, y el líquido frío sale por una llave colocada en la parte baja.

Ha presentado también varias cajas y armarios como los ya indicados para conservación de alimentos, y ha dispuesto en diferentes carnicerías de Londres unos aparatos para enfriar el aire en los depósitos de carnes; en cuevas ó sitios bajos perfectamente cerrados, coloca grandes cilindros que contienen hielo ó una mezcla frigorífica y pueden cargarse desde la habitación de arriba sin abrir la cueva; así se enfría el aire como en los armarios y se conservan grandes cantidades de carne; construye de estos cilindros, que pueden contener hasta una tonelada de hielo, los cuales cuestan 46 libras, y después baja el precio según la capacidad hasta 6,50.

Kent
, de Londres, núm. 6.129, ha presentado aparatos de helar del mismo sistema que los otros fabricantes, y también armarios para conservación, siendo los precios de estos aparatos iguales á los de los demás constructores.

Fuller, de Londres, núm. 6.068. Los aparatos presentados por Fuller eran iguales á los que hemos dado á conocer de los otros fabricantes.
Sanborn, de Boston, núm. 35 antes citado, tenia en su exposición un armario para conservación de alimentos, algo diferente de los que antes hemos indicado, compuesto de una caja de dobles paredes con basares móviles; entre las dobles paredes se coloca el hielo que se introduce por la parte superior, y después se cubre por la parte superior con una tapa doble, llena de hielo, ó por lo menos de un cuerpo mal conductor; delante hay una puerta doble que ajusta bien y que también tiene entre sus cubiertas cuerpos -Halos conductores: las cajas de 2 pies 5 pulgadas por 14 pulgadas y una altura proporcionada, cuestan en Londres 40 chelines, y las de 3 pies por 20 pulgadas, 70 chelines.

Lawrence, de Liverpool, núm. 1.906, ha presentado una máquina de hacer hielo, que también necesita el auxilio de una de vapor, pero sus efectos no son como los de las otras ya descritas.

Son de 1862, a excepción de las máquinas de Carre, Siebe y Lawrence, las demás no tienen la capacidad de producir hielo, sino que en ellas se almacena hielo para reducir la temperatura del habitáculo y conservar los alimentos o enfriar las bebidas que en ellos se introduzcan. La sal se utilizaba para que no se formara hielo.

En "The Chemical news and journal of industrial science" que en 1859 Lawrence estableció un fabrica de hielo en Liverpool y vendía una libra de hielo (453,59 gramos) a medio penique. Dicha fábrica generaba diariamente de 2 a 3 toneladas de hielo.

También se indica que una máquina de Siebe como la mostrada en la exposición de 1862 estaba siendo utilizada en la fábrica de cerveza de Truman and Hanbury en Londres. Dicha máquina era capaz de fabricar hasta 6 toneladas de hielo cada 24 horas.

Otros datos curiosos obtenidos de este libro:

En 1866 la cantidad de hielo consumido en Nueva York y alrededores se calcula en 250.000 toneladas ó 154 Kg por cabeza. El precio de venta recomendado para cantidades de 5 a 12 kg era de 4 peniques por kilo, pero para cantidades de 50 a 60 kg era de un shilling por 50 kg


En la fábrica de cerveza Dreher, situada en Klein Schwechat, cerca de Viena, en 1869 se fabricaron 273.463 hectolitros de cerveza y se consumieron 28.874.219 kg de hielo. En los años siguientes se produjeron 278.754 hectolitros de cerveza y se gastaron 31.531.924 kg de hielo, obteniendo una media de 1,13 kg de hielo gastado por cada litro de cerveza obtenido.

Entre 1872 y 1877 se hicieron varios experimentos con refrigeración basada en la compresión del amoníaco.

Primero el norteamericano David Boyle patentó un compresor, que fue perfeccionado más tarde por el alemán Karl von Linde, que en 1876 patentó el proceso de licuar el gas, básico en la tecnología de la refrigeración. Éste modificó un modelo industrial que había diseñado para la fábrica de cerveza Guinness en Irlanda, fabricando el primer refrigerador doméstico mecánico.

La empresa fundada por Von Linde, con el nombre de Sociedad Linden de Máquinas de Hielo, se convirtió en Linde AG, la compañía de ingeniería alemana más antigua que aún sigue en operación.

En 1874, un profesor de Física suizo, Raoul Picter, usó el óxido de azufre para lograr un sistema de refrigeración por compresión. Como dato curioso decir que con este sistema, en 1876, se realizó en Londres, la primera pista de patinaje sobre hielo.

Charles Tellier en 1874 bota el primer barco frigorífico. Este señor tuvo poco sentido comercial en todos los sentidos, algo que le llevó a vivir casi en la miseria pese a ser reconocido y lleno de honores en medio mundo. Charles Tellier, ingeniero francés, nacido en 1828 en Amiens consagró toda su vida a los estudios mecánicos y desde 1868 se dedica al estudio del frío industrial, escribiendo un libro titulado ‘Coservation de la viande par le froid’. Como ya se ha dicho en 1874 bota un barco a vapor frigorífico al que llamó ‘Frigorifhique’ (poco original él) y que transportó desde El Havre a Buenos Aires un cargamento de carne fresca en una travesía que duró 105 días, algo que hubiera sido un gran triunfo comercial si lo hubiera hecho en otro puerto deficitario en estos alimentos ya que de todos es conocido que Argentina es la mayor exportadora de carnes del mundo. El cargamento estaba compuesto por 10 vacas, 12 ovejas y 2 terneros que fueron refrigerados por aire seco a cero grados. En 1913 moría en París este gran hombre que no fue inteligente en los negocios.

En 1876 Coleman logra una máquina frigorífica de aire.

En 1877 se vuelve a realizar un envío de un buque con carne congelada. Esta vez partió desde Argentina hacia Europa y en ese mismo año los ingleses transportaron, mediante el mismo sistema, desde Australia treinta toneladas de carne al Reino Unido, para pasar en 1891 a más de medio millón de toneladas de carne de cordero enviada desde Nueva Zelanda.

Los inviernos inusualmente cálidos 1889 y 1890 crearon una severa escasez de hielo natural en los Estados Unidos. Esto estimuló el uso de la refrigeración mecánica para congelar y almacenar pescados, así como en las industrias cerveceras, lácteas y de empacado de carnes.

Las técnicas de refrigeración comercial también fueron aplicadas a vagones de ferrocarril, enfriadores en tiendas de abarrotes y de diversas maneras en las industrias manufactureras.









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